miércoles, 28 de mayo de 2008

¿Existe el arte?


1.El vehículo de expresión.
2.El hijo de nuestras frustraciones.
3.La vía de escape, el mundo artificial del artista esquizofrénico.
4.El paraeje, el idealismo chinesco, costumbrista, imitador, paródico.
5.El aborto de estériles que ansían la inmortalidad.
6.El arma cargada de futuro, de moral, de crítica, enseñanzas y sabiduría.
7.La prostituta, el espectáculo condicionado a su público y sus ingresos.
8.El rebelde sin causa, la originalidad intencionada.
9.La novedad de rancio abolengo.
10.El alter ego, la introspección, la obra-individuo.
11.La artesanía, lo popular, lo tradicional, lo colectivo.
12.El profesional perfeccionista, el estilo depurado.
13.La genialidad, el negro pozo dónde vomitar los delirios de la inspiración.
14.El arte por el arte.


Y yo me pregunto ¿existe pues, el arte? ¿hay algo a lo que podamos llamar creación? ¿es necesaria? ¿no somos acaso simples recreadores o, peor aún monos mecanógrafos a servicio del azar? Y si el arte es sólo forma y combinación ¿no lo sería entonces cualquier actividad humana que las requiera?

La visita


(un toque gamberro)


Estaba limpiando el polvo cuando llamaron al timbre. Creyó que sería el cartero, por eso abrió la puerta sin mirar. Se quedó un poco desconcertada por el tipo que tenía enfrente: gordo sin paliativos, con gafas redondas tipo Trotski y calzado con unas zapatillas de felpa a cuadros.

-Permítame, señora, que me presente. O, mejor, que le presente a mi grupo: La armonía universal perfecta -Se interrumpió un momento, mirándola con fijeza- Usted ama la paz, naturalmente.

- Sí, claro –respondió ella, automáticamente.

Él sonrió, satisfecho, haciéndole recordar una raja abierta en una sandía con gafas. Ella dirigió la mirada, sin querer, hacia los pies del individuo.

- Juanetes, señora. Pero eso no importa. Lo importante es... ¿Me permite pasar? Así se lo podré contar con más tranquilidad. Un tema como éste requiere tiempo -prosiguió, untuoso y persuasivo.

Sin saber cómo, estaba preparándole un café, mientras él ocupaba la totalidad del sofá.

- Pero no se quede de pie, señora, por favor, siéntese aquí, póngase cómoda. Con sacarina, gracias.

***

Cuando se quiso dar cuenta, el gordo reposaba satisfecho en su cama. Y desnudo, cielo santo. Muy desnudo. Pero lo peor es que ella estaba a su lado y, desde luego, no llevaba ropa. Se incorporó, envuelta en una nube compuesta por asombro y vergüenza a partes iguales, buscando con qué vestirse. Él la cogió por el brazo.

- ¿Dónde vas, cariño?

(¿Cariño?)

- Es que tengo trabajo -balbuceó-. Yo estaba limpiando el polvo, me parece. Dejé el plumero en la mesita, ¿no?, y creo que aún no se lo había pasado a la foto de Marcelino. No me gusta que se acumule el polvo...

Él la interrumpió, con un majestuoso ademán de la mano libre.

- Ignoro quién será ese Marcelino de que me hablas. Pero, en cuanto al polvo, deja que me ocupe yo, palomita mía.

La atrajo con suavidad, sin encontrar resistencia, todo hay que decirlo. Ella se dejó caer, ruborosa, sobre su extenso pecho, mientras sentía que la galería de vivos por delegación a que había dedicado su vida se escurría de su mente, como tragada por el desagüe del lavabo.


Caracol Osvaldo

martes, 27 de mayo de 2008

Animación suspendida (I)

Bueno, me estreno en este blog con mis pinitos en el mundo del relato. Este lo comencé hace tiempo y aún está por concluir así que el final lo conoceréis "en directo". Es un poquito largo para el formato blog, así que lo dividiré en pequeños y cómodos fascículos.

ANIMACIÓN SUSPENDIDA

TEORÍA LITERARIA 10/02/06

Mímesis

>¿Realidad o ficción?
>a = a ¿Yo no soy yo?
>Narrador, triste alias, sin duda inútil; mis amigos no piensan que hablo de mí, yo no pienso que hablo de ellos. (¡Qué tontería!... Si ellos también son yo)


Tengo convocatoria de gracia en veinte horas por culpa de dos cretinos misóginos del siglo IV. Como si toda civilización o buena idea hubiese muerto con ellos, como si lo de hoy fuera de pega y diera cierto asquito por manoseado. Escribo estas líneas con la esperanza de eludir las interminables horas por las que suplicaré a cinco minutos del examen...

El tiempo se ha parado. Qué curioso.

No queda nadie en los alrededores de la biblioteca, sólo yo y esa chica del móvil con el gesto congelado. Está sentada en un banco de metal gruyere, antiergonómico: el cuerpo inclinado, acodada en las rodillas y la vista clavada a la baldosa. Debía ser algo realmente interesante, noticias, una confidencia, tal vez una llamada de advertencia sobre lo que iba a ocurrir. En sus ojos anida un destello de curiosidad cristalizada.
Me pregunto si aún hay alguien en la línea... ¿se paró el multiverso o sólo ella?, ¿es contagioso?, ¿se trasmite por contacto o replica entre señales? Me cuestiono silenciosa y escucho, sólo un instante, la nota inerte de un sonido en suspensión. Salto atrás, aprensiva, no despierte poseída por algún ser extraño.
Pero no me afecta, sea lo que sea, no me afecta y debo estudiar. Aprovecho mis flamantes horas vírgenes, reduzco el texto a máximas ya interiorizadas para después reconstruirlo, miniaturizo contenidos...

¿Qué es la literatura?

>Arte = sombra2
>Pollo amnésico vs Retórica teletienda
>Conversemos y hallarás lo que busco.
>La Verdad sea contigo (y con tu espíritu)


-Ummm...
...se parece demasiado a mi breve periplo salesiano. Divago, está claro, es la hora del café, aunque nada haya cambiado en Semeseguerl, mi compañera de cronaufragio. Como no sé si aún puede ver dejo los apuntes ante sus ojos, por si se aburre. Temo no estar haciéndole ningún favor.

En la cafetería treinta y cuatro personas en vilo sostienen diez cortados, veinte cervezas y cuatro solos. Avanzo entre el cruce de miradas y robo un café hirviente a un chico inmerso en libros que, con toda probabilidad, no estaba leyendo. Me da un poco de vergüenza, pero no ocurre nada. Nadie aferra mi mano hacia simas de horror inconmensurable. Qué decepción.

Continuará...

Un árbol de dos vidas

Vidas cruzadas
Relaciones
Miradas
Sensaciones
Un vuelco en el corazón
Un sentimiento de sinrazón
Una extraña conexión
Un vacío lleno de emoción
Habitual complicidad
Que imprime ritmo y vitalidad
Que culmina en desesperación
Motivando una obsesión
Destrozando una pasión
Arrasa la cordura
Hasta nadar en la locura
Creada por una ternura
Que borda una esperanza
Y al final acaba como un manto de desesperanza

Lain Coubert